SECRETARIA: Los trabajadores están deprimidos.
JEFE: ¿Y qué importa?
SECRE.: Que así, la productividad disminuye.
JEFE: ¡Ah! la cosa es grave.
SECRE.: Y los suicidios han aumentado en los últimos años.
JEFE: ¿Cuántos van?
SECRE.: 18 solo en el año pasado.
JEFE: ¿Y cómo?
SECRE.: Se arrojaron desde las ventanas de sus habitaciones.
JEFE: Habrá que poner mallas bajo las ventanas entonces.
SECRE.: Ya fueron puestas jefe, pero eso solo ha logrado deprimirlos más.
JEFE: Mmm...no estaba enterado.
SECRE.: Es porque Usted ha estado ausente por casi 10 meses de las dependencias de la empresa…
JEFE: (pensativo) Así es… he estado de viaje… pero hoy se puede trabajar por Internet… ¡La maravilla Internet! ¡Hasta el amor puede hacerse por Internet!
SECRE.: ¡Jefe!... (sonrojandose).
JEFE: ¡Ba! además no es específicamente mi área los asuntos del personal.
SECRE.: Quizá se podría contratar un equipo de sicólogos…
JEFE: ¡¿Equipo?!
SECRE.: Bueno… UN sicólogo al menos.
JEFE: (despreciativo) Esas gentes… no hacen más que… ¡Epa, se me está ocurriendo una idea!... creo que yo podría hacer de sicólogo.
SECRE.: ¡¿Usted?!
JEFE: ¡Claro! Abarataríamos costos.
SECRE.: …Usted no es sicólogo.
JEFE: Pero alguna vez tomé un curso de primeros auxilios y dudo que esos sicópatas sepan más que eso.
SECRE.: ¿Hacemos una prueba?
JEFE: ¡OK! Yo seré el sicólogo y tu serás una empleada de… de la sección de “empaque y etiquetado” ¿Bueno?
SECRE.: Bueno… 1, 2, y… 3!
JEFE: (con voz de sicólogo) ¿Por qué viene señorita?
SECRE.: (con voz de empleada de la sección de empaque y etiquetado) No soy señorita, tengo 18 años, estoy casada y tengo mellizos…y tampoco “vine”, me mandó el supervisor porque no he andado muy rápida últimamente y me he equivocado en el etiquetado 2 veces esta semana.
JEFE: ¡Floja! ¡Inepta! ¡Usted no necesita un sicólogo, necesita un cachuchazo!
SECRE.: Necesito más que un sicólogo y un cachuchazo, necesito un aumento de sueldo, igual que todos mis compañeros.
JEFE: Si lo que quiere es dinero, pues trabaje más, en esta empresa sí bonificamos las horas extra.
SECRE.: ¿Y a qué hora las hago?... Trabajo 12 horas diarias pegando las mismas etiquetas en iguales cajas durante 6 días a la semana y créame que las noches las uso para dormir… cuando puedo dormir…
JEFE: ¿Algún problema?
SECRE.: Somos 8 en la habitación; 3 de los chicos ronca y una, casi todas las noches, tiene pesadillas y nos despierta con sus llantos.
JEFE: Entonces… vamos ha repartir tapones de oído y somníferos para todos… o mejor solo tapones…
SECRE.: La plata es lo que hay que repartir…
JEFE: ¡Cómo te atreves!
SECRE.: La plata no alcanza para vivir en familia, Señor.
JEFE: (muy enojado) ¡Nadie te mandó a hacer familia tan joven! Y nadie te mandó a trabajar aquí…¡¡A nadie se lo obliga a trabajar, mocosa!!
SECRE.: Debe ser fácil decir eso desde ahí ¿no?...
JEFE: ¡Insolente! ¡Te vas de aquí y no quiero volver a verte en mi vida!
SECRE.: (con voz de secretaria de nuevo) ¡Ay jefe! Mejor dejemos el jueguito hasta aquí no más ¿bueno? Que nos estamos exaltando mucho parece… jijiji…
JEFE: ¡Y a ti es a la que le hablo! Secretaria traidora…¡¡Fuera!!
SECRE.: (angustiadísima) Pero jefe…
JEFE: ¡¡Fuera!!
(La secretaria sufre un ataque de nervios y lanza un taco en dirección a la cara del jefe. El jefe lo esquiva)
JEFE: ¡Aumento de sueldo quería! ¡Ni el finiquito te voy a dar!
SECRE.: (se va llorando) Buaaaa….
